Abandonar el dispensacionalismo

¿Te has preguntado si realmente caminas en la verdad?  El presente artículo “abandonar el dispensacionalismo” es el testimonio de un hermano en la fe de Cristo que caminó 19 años en el dispensacionalismo creyendo estar en la verdad. Por motivos diversos llegó a estudiar la teología reformada y conoció que no sólo tenía varios errores en su comprensión de la profecía bíblica, sino que se encontró estar siendo enseñado por un sistema de interpretación de la Biblia que tiene demasiados errores y en muchas doctrinas sumamente importantes. Llegó a la conclusión que debía abandonar el dispensacionalismo. Aquí sus palabras…

Los primeros años en el dispensacionalismo

Amados lectores, durante 19 años serví al Señor desde diversos púlpitos dispensacionalistas creyendo, explicando y defendiendo ese sistema de interpretación en toda su extensión.

Antes de comenzar a explicar mi proceso de cambio, debo aclarar que todos los autores aquí mencionados merecen su respeto como hermanos y en nada juzgamos o cuestionamos su vida de piedad o su relación personal con el Señor. Me limito simplemente a presentar mis opiniones acerca de las creencias teológicas de cada uno sin buscar ofender ni denigrar a la persona.

Ya desde mis primeros años de creyente tuve dudas sobre el rapto pretribulacional, pues me dejaba la sensación de no tener una clara enseñanza en las Escrituras respecto de esa posición. Leí 2 veces completo el libro “grandes temas bíblicos” de Chafer y Walvoord y todo me parecía coherente. Nunca cuestioné su explicación de los pactos, y tal como había leido, creía que la Iglesia e Israel eran 2 pueblos diferentes con promesas diferentes y creía en un milenio literal de 1000 años. En mi opinión todo encajaba y estaba en paz con lo aprendido en ese libro, excepto el rapto pretribulacional. Sólo 1 Tes 4.16-17 parecía dar apoyo al rapto pretribulacional, pero aún así, me llamaba la atención que JAMAS ningún autor de la Biblia intentara explicar con claridad que había 2 venidas futuras, una secreta y otra pública. Como consecuencia, tampoco me quedaba muy claro si la iglesia pasaría o no la tribulación y gran tribulación. Aún dedicándole varias horas semanales al estudio de la Escritura no lograba darme cuenta de lo que hoy considero son los errores del dispensacionalismo.

Por esos días también había leído otro libro (no recuerdo el nombre) donde intentaban hacer una comparación de los eventos del rapto pretribulacional y la segunda venida mostrando semejanzas y diferencias. En este libro, señalaban unos 10 o 15 eventos que describían cada una de las venidas futuras de Cristo y coincidían en todo, salvo en 3 o 4 puntos. Eso me llamó mucho la atención, porque esos 3 o 4 puntos de diferencia, no se contradecían entre sí, ni eran diferencias irreconciliables, sino que perfectamente podían explicarse como aclaraciones de diversos aspectos de un mismo y único evento. El libro era dispensacionalista y reconocía que la enseñanza del rapto pretribulacional era “nueva” pero aún así la defendía y yo en mi ingenuidad no lo cuestioné seriamente.

Con el tiempo comencé a tomar participación pública en la enseñanza pero a causa de no estar seguro de la posición del rapto pretribulacional, siempre hablaba del regreso del Señor sin hacer claras alusiones que discriminaran entre una venida u otra. Me limitaba a creer que el Señor me vendría a buscar sin importar en qué momento o circunstancia.

Comienzo a hacerme cuestionamientos serios

Pasaron los años, y fui profundizando lo relacionado a la profecía y todas las doctrinas, pero la piedra en el zapato seguía ahí: ¿Porqué si los apóstoles quieren enseñar el rapto pretribulacional NUNCA  lo mencionan como tal? ¿Porqué NINGÚN pasaje de la Biblia hace distinción clara entre el rapto y la segunda venida? ¿Porqué si las iglesias fallaban en entender los eventos futuros nunca NINGÚN escritor les intenta explicar con claridad irrefutable que no pasarían por la tribulación?. La duda siempre era la misma: Nadie intentaba explicar todo el diagrama profético dispensacionalista y siempre parecía que los textos que eran “cronológicamente colocados” en un lugar del diagrama, también podían colocarse en otro lugar sin ningún conflicto con lo que la Biblia decía claramente. Sí, encontraba esos conflictos con las “conclusiones” dispensacionalistas, pero no con la Biblia

Sí, conocía 1 Tes 1.10, y el dispensacionalismo enseñaba que esa ira venidera era la tribulación y gran tribulación y por tanto Jesús nos libraría de la tribulación. Pero también conocía Lc 3.7 que enseña que esa ira venidera era la condenación eterna. Y por tanto el pasaje de 1 Tes 1.10 no me resultaba claramente aplicable a la tribulación. Más aún, el pasaje de 1 Tes es aplicable tanto a la tribulación como a la condenación, y pero el pasaje de Lucas sólo a la condenación y por lo tanto era más posible que el término “ira venidera” sea una alusión a la condenación.

También conocía Jn 14.1-3, pero en ningún momento era claro que el pasaje se aplicara al rapto pretribulacional. También podía aplicarse perfectamente a la segunda venida de Cristo en el caso de que la iglesia tuviera que pasar por la tribulación. Además, había aprendido que muchísimas de las porciones proféticas de los evangelios eran para Israel y no para la Iglesia. Había aprendido que cuando Jesús les enseñó a sus discípulos sobre profecía, en realidad lo hacía viendo a sus discípulos como “Israel”, y por tanto la profecía se aplicaba a Israel y no a la Iglesia, aunque esos discípulos en cuestión de semanas llegaran a ser “la Iglesia” luego de Pentecostés. Si tantas enseñanzas de Jesús hacia sus discípulos eran para Israel, ¿Porqué debía entender esta enseñanza de Jn 14 como para la “Iglesia” y creer que se refería al rapto? Perfectamente podría significar el momento en que Jesús retornara por segunda y única vez a salvar de la destrucción final a los que creyeran en él durante la tribulación. Nadie podía explicarme eso. Simplemente decían “es para la iglesia”. Por tanto, para mí no era un pasaje claro a favor de la enseñanza del rapto. Esa forma de explicar la profecía donde arbitrariamente decidían qué pasaje o profecía era para Israel y cuál para la Iglesia me parecía arbitrario. Pero mis ojos seguían vendados y no me senté a estudiar ese tema en profundidad y tampoco tuve el valor de desafiar la enseñanza recibida y ver hasta dónde tendría consecuencias.

En relación a Ap 3.10, al inicio pareció convencerme, pero estudiando el griego de ese pasaje vi que no era posible hacer una afirmación contundente respecto a ser excluido de la tribulación o preservado en medio de ella. Además para creer que ese pasaje hablaba de ser librados de la tribulación debía creer que las cartas de Cristo a cada iglesia en Ap 2 y 3 representaban “las etapas” de la iglesia desde el nacimiento de ella hasta la segunda venida de Cristo y eso no era coherente con el sistema de interpretación literal del dispensacinalismo, pues era alegorizar en su más pura expresión lo cual no me daba seguridad. Según esa manera de interpretar las iglesias como “etapas”, Filadelfia representaba la iglesia previa a los días del rapto y Laodicea representaba la iglesia profesaste que se habría “quedado atrás” en el rapto y que durante la tribulación seguiría al anticristo. Pero luego me dije… Si mi sistema de interpretación debe ser literal ¿por qué debo entender esas iglesias simbólicamente, alegóricamente  y no como iglesias reales? Si son iglesias reales, ¿por qué le hace la promesa de salvación sólo a una de ellas y no a todas? ¿Por qué Cristo dice amar a Laodicea como SU iglesia si en realidad es la iglesia del anticristo (interpretándola como una etapa)?¿Porqué solo les llama “tibios” y no apóstatas?

Tomando decisiones

Esos y otros cuestionamientos me llevaron a considerar que debía estudiar la Biblia mas profundamente y no sólo con libros. Decido ingresar a un instituto Bíblico dispensacionalista con la esperanza de encontrar hermanos que pudieran responder mis dudas, para lo cual debí mudarme de ciudad y dejar atrás familiares (por aquel entonces era soltero), amistades, trabajo, etc. Pasé 6 años estudiando en un instituto Bíblico, en el cual luego comenzaría a dar clases, pero ni aún así logré que alguien me resolviera las dudas sobre escatología que se me presentaban. Una y otra vez, mis compañeros de estudio u otros profesores no tenían respuesta para mis dudas, o me remitían a libros que supuestamente me resolverían las dudas. Cuando leía esos libros o consultaba otros, no daban una explicación que probara el rapto pretribulacional. Solo conjeturas, versículos acomodados para “encajar” en el esquema de la escatología dispensacional, pero sin que pudiera “probarse” que era la manera correcta de interpretarlos.

Por ese tiempo comencé a investigar en internet y a ver estudios bíblicos que enseñaran un rapto post tribulacional. Para mi sorpresa, esos estudios SI QUE PARECIAN PROBAR que el rapto era post tribulacional y me hicieron ver muchos errores más que hasta ese momento no me había dado cuenta. Especialmente el uso de los términos “día del Señor”, “como ladrón en la noche”, parusía, epifaneia, etc. Lamentablemente, al escribirle mails a los autores de esas páginas, nunca obtuve respuesta, por lo que seguí enseñando en el dispensacionalismo, pero cada vez con más inquietudes. Hoy, muchos años después de haber leído esas páginas, no recuerdo cuales eran por lo que no puedo citarlas

Con todo, no abandoné el dispensacionalismo, seguí aferrado al ministerio de enseñanza pública, aunque las dudas crecían dentro de mi acerca del modo general de interpretar del dispensacionalismo, y no solo la profecía. Sin embargo, tanto tiempo de sostener dudas y no resolverlas no me hicieron bien, pues comencé a sentir un cierto ánimo crítico hacia toda la escatología dispensacional y no me permitía gozarme en las enseñanzas proféticas que recibía. Sabía que algo andaba mal, pero no sabía qué era.

Con el tiempo comencé a estudiar en un seminario bautista, de la línea futurista premilenial y también llegué a dar algunas materias en él y allí, tampoco encontré respuestas satisfactorias.

Un golpe a la interpretación dispensacionalista

Finalmente, durante un período de menor intensidad laboral, me decidí a hacer un estudio profundo de la escatología dispensacionalista. Tenía el firme deseo de convencerme de dicha posición o refutarla definitivamente. Ya no quería estar dudando de lo que creía o enseñaba.

Entre los diversos libros que leí en esa ocasión (todos dispensacionalistas), encontré en mi biblioteca el libro “Comentario temático de Profecía”, editorial Grupo Nelson, de Vine y Hogg, el cual había comprado recientemente para realizar este estudio junto a otros libros que ya tenía.

Gran sorpresa al leerlo, pues como Vine era de los primeros dispensacionalistas en escribir acerca de esta postura (es relativamente contemporaneo de Scofield y Darby), sus argumentos eran en algunos casos diferentes de los que había aprendido en el dispensacionalismo revisado de Ryrie, por lo que lo estudié con interés.

Por fin, Vine se atrevió a hacer lo que pocos libros de ese estilo hacen: expresar con honestidad los argumentos en contra del dispensacionalismo (en este caso, en cuanto al tema profecía). En su libro, Vine tiene toda una sección llamada “objeciones”  de 22 páginas (desde la 216 hasta la 238)  donde procura “defenderse” de dichos argumentos y confirmar su posición respecto al rapto pretribulacional.

En aquel entonces, fue para mí una gran sorpresa encontrarme con tantos argumentos, algunos de ellos muy sólidos en contra del rapto pretribulacional, y que además eran coherentes entre si, es decir, parecía haber un hilo conductor tras esos argumentos. Algunos de esos argumentos eran los mismos cuestionamientos que yo me había hecho años antes, pero ahora mejor explicados y más profundos en sus razonamientos. Los argumentos contra el rapto pretribulacional  no eran argumentos disparatados, sin fundamentos y de interpretación alegórica, como se me había enseñado en los libros y/o comentarios dispensacionalistas y mucho menos argumentos que no pudieran probarse por medio de otros textos bíblicos. Por aquel entonces creía que para refutar cualquier postura del dispensacionalismo habría que alegorizar y torcer la Escritura, pero gran sorpresa fue la mía al ver que con una interpretación literal y comparando versículo con versículo se desmoronaba el argumento del rapto pretribulacional. Comenzaba a entender porqué me parecían débiles los argumentos dispensacionalistas para defender el rapto pretribulacional

Hasta ese momento pensaba que los dispensacionalistas eramos los únicos que interpretábamos literalmente y menospreciaba en mi corazón al resto de las escuelas teológicas (Dios me perdone por ese pecado) pensando que los dispensacionalistas habíamos venido al mundo a rescatar a la iglesia de las garras de la interpretación figurada de la profecía. Pobre iluso era yo, ingenuo e ignorante de tantas cosas. Todo eso fue un shock muy grande, literalmente comenzó una crisis en mi fe, porque desconocía muchos de los argumentos en contra del dispensacionalismo y me resulto duro de creer que las otras escuelas interpretativas pudieran tener tantos argumentos, tan coherentes y sobre todo, apoyados por toda la historia de la iglesia. Me preguntaba constantemente si habría otras doctrinas donde el dispensacionalismo estuviera equivocado

Ante la evidencia histórica que se me mostraba, decidí dedicar unos 2 o 3 meses a leer los libros de Justo González tanto de la historia de la Iglesia como de la historia de la teología de la iglesia, concentrándome especialmente en estudiar la fe de los padres de los primeros 3 siglos de cristianismo. También leí el libro de Eusebio sobre la historia de la Iglesia y todo ello no hizo mas que confirmar mis sospechas de que el dispensacionalismo no tenía base histórica sino que realmente había comenzado en el siglo XIX (al menos como creencia popular).

Ante tales argumentos contra el rapto pretribulacional me encontré viendo, cómo la escatología dispensacionalista llegaba innumerables veces a callejones sin salida, contradicciones diversas y pasajes que contradecían claramente lo que la Biblia decía directamente a los lectores (ver estudio sobre objeciones al rapto pretribulacional). Comenzaba a pensar en la posibilidad de que el dispensacionalismo fuera un error y que debiera abandonar el dispensacionalismo si llegaba a la conclusión de que estaba en errores doctrinales importantes, no por la doctrina del rapto, sino porque empezaba a descubrir errores frecuentes y graves en su sistema de interpretación de los pactos, la Iglesia e Israel, el milenio y en consecuencia de grandísimas porciones de la Escritura. Al inicio de mis dudas sobre el rapto pretribulacional, no me había dado cuenta que el problema fuera de tal magnitud. Lo creía un tema puntual con el rapto pero me sentía seguro del resto de las enseñanzas recibidas.

El cambio teológico

Tomé otra decisión difícil para mí: por primera vez en mi vida, leería un libro de una posición claramente opuesta a la dispensacionalista, pero no sólo para ver qué decía, sino para ponerme en los zapatos del escritor, entender sus argumentos y evaluarlos con toda honestidad y temor de Dios si realmente eran o no ciertos.

Tenía al alcance de mi mano en mi Biblioteca el libro de José Grau, del Curso de Formación Teológica Evangélica (amilenialista), así que comencé a leerlo detenidamente, por horas durante varias semanas, anotando conclusiones, preguntas y cuestionamientos que me hacía (algunos se transformaron en estudios publicados en este blog). A la par comencé a leer nuevamente el libro de Evis Carballosa : Cristo en el milenio de editorial Portavoz (dispensacionalista) , el cual había leído algunos meses antes, pero sin cuestionar en aquel entonces el milenio literal, pues estaba convencido de su realidad.

Para mi enorme sorpresa, Grau no hacia mas que mostrarme pasajes de la Biblia que derribaron sistemáticamente lo equivocado que estaba al interpretar dispensacionalmente y siempre literalmente las Escrituras. Una y otra vez me mostraba cómo Cristo y los apóstoles utilizaban profecías, pactos y promesas dadas a Israel, pero aplicándolas como cumplidas en la Iglesia. En cuanto eso sucedía corría al libro de Carballosa para ver la explicación dispensacionalista de esos pasajes y…. NOOO!!!!. Con mucha frecuencia no había tal explicación! Carballosa no solo no refutaba ese argumento, sino que lo pasaba por alto, no citaba el pasaje o si lo hacía, descalificaba a los amilenialistas por su sistema de interpretación pero sin proveer una explicación mejor al pasaje en cuestión.

El insistente argumento de Carballosa a lo largo de todo el libro para refutar a los amilenialistas es que según Carballosa, la Biblia debe interpretarse SIEMPRE, a rajatabla de un modo literal, y por tanto, el aplicar profecías dadas a Israel como cumplidas en la iglesia, era descabellado porque debían aguardar el cumplimiento en la nación de Israel.

Tengo que hacer notar que Carballosa utilizaba con poca frecuencia las citas que los apóstoles hacen del AT y cuando lo hacía, no intentaba refutar que fueran aplicables a la iglesia como lo afirmaba Grau. El argumento predominante en el dispensacionalismo (y también Carballosa) es que las profecías cumplidas en la primera venida de Cristo son de cumplimiento literal y no figurado, pero eso no es cierto. Muchas profecías cumplidas en la primera venida de Cristo fueron profecías en Salmos donde no se expresa claramente que la profecía se aplica al Mesías (por ej, Sal 22 o Sal 69) o pasajes que uno al leerlos jamás se le ocurriría pensar que hablan de Cristo (bajo el sistema dispensacionalista), como por ej Mt 2.15 y Oseas 11.1 entre muchos otros.

Carballosa simplemente establece el decreto que la profecía se interpreta literalmente y fin de la discusión. Por tanto, como los amilenialistas interpretan las profecías dadas a israel como cumplidas en la iglesia, eso automáticamente descalificaba la explicación que pudiera dar un amilenialista para defender su fe. Así Carballosa ni siquiera se tomaba el trabajo de tener que explicar los pasajes de un modo más convincente que Grau.

El cambio de hermenéutica

No puedo expresar la desilusión que comencé a sentir en esos momentos sobre todo porque veía que como regla general los apóstoles hacían lo contrario a lo enseñado por Carballosa al interpretar las profecías cumplidas en Cristo. Literalmente estaba avergonzado, pues meses antes había leído ese mismo libro, pero tenía la luz apagada. Ahora con la luz que arroja la verdadera hermenéutica, podía leer y entender y discernir que las mismas páginas que meses antes creía llenas de la verdadera interpretación de la profecía, ahora las veía equivocadas y por muchos argumentos!

La posibilidad de abandonar el dispensacionalismo (al menos desde la teología) la veía como algo mucho mas cercana ahora, pero me resistía a pensar que me fuera necesario hacer semejante cambio.

Mis ojos fueron abiertos cuando entendí que mientras que Grau explicaba la Biblia mostrando de forma absurdamente clara, que su sistema de interpretación ERA EL MISMO DE CRISTO Y LOS APOSTOLES, Carballosa por el contrario negaba la manera en que los apóstoles y Cristo interpretaban la profecía bíblica, creyendo él tener un mejor sistema que el originalmente enseñado por ellos. Finalmente fui convencido de que la hermenéutica no la enseña un instituto ni un libro ni un pastor, sino la misma Biblia. En la teoría todos somos enseñados en esa verdad, sin importar la denominación, pero en la practica el dispensacionalismo toma distancia de los apóstoles y su manera de interpretar la profecía, los pactos, la iglesia y la misma doctrina de la salvación.

Los apóstoles y Cristo nos enseñan a interpretar la profecía en cientos de pasajes del NT, pero los dispensacionalistas no utilizan esos pasajes para aprender hermenéutica. He leído varios libros sobre hermeneutica y en muy rara ocasión se mencionan esos pasajes para aprender a interpretar la profecía. Por lo general, te imponen la regla de interpretación literal pero sin demostrar que los apóstoles utilizaran tal sistema y uno, ingenuamente cree que le enseñaron la verdad.

Ese día entendí porqué en tantos comentarios bíblicos dispensacionalistas, cuando hacen la exégesis de un pasaje del NT donde se cita al AT, rara vez van a investigar el pasaje del AT y su contexto. Simplemente se contentan con mencionar que el apóstol esta citando el salmo tal, o al profeta cual, pero casi nunca se ponían a analizar el texto del AT y mucho menos a considerar el hecho que fuera una profecía para Israel y que tuviera cumplimiento en la Iglesia. Simplemente siguen con su explicación del NT como si el AT tuviera poca y nada de importancia y lo hacen así porque si pusieran el foco en el pasaje citado del AT, deberían reconocer que la interpretación apostólica de la profecía es figurada con mucha frecuencia, y literal en otros casos. Pero como los dispensacionalistas no reconocen la interpretación de profecías dadas a Israel como cumplidas en la iglesia, entonces no quieren meterse en el AT, para no tener que hacer explicaciones rebuscadas que posiblemente no convencerían al lector

Toda suerte de recursos utilizan los comentaristas dispensacionalistas para evitar tener que explicar ese patrón de interpretación de los apóstoles que encontramos por centenares de ocasiones a lo largo del NT, especialmente en Mateo, Hechos, Hebreos y Apocalipsis. Haciendo eso me cerraban las puertas para entender que los pasajes citados del AT hacían referencia a profecías dadas a Israel, pero los apóstoles las utilizaban para aplicarlas como cumplidas en la Iglesia y que por todas partes, los apóstoles utilizaban lo que los dispensacionalistas llaman equivocadamente “alegorías”.

Hoy sigo reconociendo como Pedro, que hay pasajes y explicaciones difíciles de entender (2 Pe 3.16) pero ciertamente el camino se a simplificado muchísimo. Hoy, desde la visión amilenialista me encuentro con pasajes complejos de explicar, pero son muchos menos y no son contradictorios como antes.

La conclusión de lo estudiado

Finalmente, luego de algunas semanas más de contrastar a Grau con Carballosa (aclaro que he leído 2 veces Eventos del porvenir de Pentecost el cual es la guía de la profecía dispensacionalista para muchísimos creyentes en el mundo) llegué a la conclusión que el dispensacionalismo no es una simple creencia de etapas por las que atraviesa de la humanidad, sino que es un sistema de interpretación y no es el que tenían los apóstoles y en consecuencia estaba equivocado.

No puedo expresar la humillación que he sentido todas esas semanas. Los desvelos por no poder conciliar el sueño ante el recuerdo tantas ocasiones en que enseñé el error desde el púlpito. Tantas veces que puse oscuridad donde el texto bíblico arrojaba luz. Tantas y tantas noches de pedir y suplicar perdón ante el Señor y rogarle me conceda la gracia de poder enderezar lo que torcí.

Ya no había vuelta atrás, estaba dispuesto abandonar el dispensacionalismo porque había llegado a la conclusión de que eran demasiados los errores, y muchos de ellos de muchísima trascendencia en la teología en general y para mi propia vida espiritual. Luego de meses de lucha interna y compartir el tema con mi esposa, fui encontrando hermanos que habían pasado por un proceso similar y que me ayudaron a consolidarme en varios aspectos y aclararon algunas de mis dudas.

Procuré apasionadamente compartir con mis amigos más cercanos lo que estaba ocurriendo en mi vida pero siempre cuidando de no generar una división en la iglesia, a la cual amo. Algunos recibieron con mucho asombro mi testimonio, pues me consideraban un ferviente defensor de Chafer, Ryrie y Macarthur (aunque ellos sean de diferentes líneas del dispensacionalismo). Algunos de mis amigos están reconsiderando su posición doctrinal, recorriendo el camino que recorrí hace algún tiempo, aunque Dios concede luz a cada uno en su debido momento y no cuando nosotros queremos. Otros tienen la excusa del “poco tiempo” y no se ponen a investigar. Otros parece que diera lo mismo una cosa u otra siempre que tengamos fe en Cristo. La verdad, y seguir la verdad (Ef 4.15) no es importante para ellos en la práctica pues están “cómodos” con sus amistades en la iglesia aún cuando a ellos y sus familiares les enseñen errores importantes.

Sé que no estoy dando pruebas de lo que digo al mencionar “pasajes contradictorios”, “callejones sin salida”, etc pero estos se citan y explican en los estudios indicados.

Te invitamos a ponerte en contacto con nosotros y contarnos tu testimonio si deseas contarle a los demás cómo Cristo te llevo a comprender las verdades que hoy crees.

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