Frases de Martín Lutero

Estas son algunas de las frases más conocidas de Martín Lutero

Ya que su serenísima majestad y sus altezas exigen de mí una respuesta sencilla, clara y precisa, voy a darla, y es ésta: Yo no puedo someter mi fe ni al papa ni a los concilios, porque es tan claro como la luz del día que ellos han caído muchas veces en el error así como en muchas contradicciones consigo mismos. Por lo cual, si no se me convence con testimonios bíblicos, o con razones evidentes, y si no se me persuade con los mismos textos que yo he citado, y si no sujetan mi conciencia a la Palabra de Dios, yo no puedo ni quiero retractar nada, por no ser digno de un cristiano hablar contra su conciencia. Heme aquí; no me es posible hacerlo de otro modo. ¡Que Dios me ayude! ¡Amén!

Dios no necesita tus buenas obras pero tu vecino sí

Nuestro trabajo es llevar el evangelio a los oídos, y Dios lo llevará de los oídos a los corazones

He tenido muchas cosas en mis manos y las he perdido todas; Pero todas lo que he puesto en manos de Dios, aún las poseo

He desistido a la idea de que hay calidad alguna en mi corazón. Yo simplemente me aferro a Cristo y digo: Él es mi Justicia

Les ruego que dejen mi nombre en paz. No se llamen así mismos ‘luteranos’, sino Cristianos. ¿Quién es Lutero? Mi doctrina no es mía. Yo no he sido crucificado por nadie… ¿Cómo, pues, me beneficia a mí, una bolsa miserable de polvo y cenizas, dar mi nombre a los hijos de Cristo? Cesen, mis queridos amigos, de aferrarse a estos nombres de partidos y distinciones; fuera todos ellos, y dejen que nos llamemos a nosotros mismos solamente cristianos, según aquel de quien nuestra doctrina viene

La oración no es para cambiar los planes de Dios. Es para confiar y descansar en Su soberana voluntad

Usted no es solamente responsable de lo que dice, sino también de lo que no dice

Quienquiera estime su doctrina, fe, y confesión como recta y verdadera, no puede permanecer en el mismo establo con el error o adherir a la falsa doctrina… Un maestro que permanece mudo cuando se enseña el error, y no obstante pretende ser un maestro de la verdad, es peor que un fanático descarado y con su hipocresía hace más daño que un hereje… éstos no quieren ofender a nadie, o decir una palabra en favor de Cristo, o combatir al diablo y al mundo

Doy gracias a Dios por mis opositores, pues ellos me han inclinado a buscar más ardientemente a Cristo en las Escrituras

Debo al papa tanta obediencia como la que le debo al anticristo

Yo predico como si Cristo fuese crucificado ayer, resucitó hoy y fuese a volver mañana

La razón humana es como subir un hombre borracho a un caballo; lo subes por un lado, y se cae por el otro

El dueño de un prostíbulo no peca menos que un predicador que no entrega el verdadero evangelio. El prostíbulo es tan ruin como la iglesia del falso predicador

Siendo propiedad del Señor Jesucristo a gran precio adquirida, no debemos ser esclavos de Satanás ni de hombre, sino señores verdaderamente libres que no sirven al pecado sino al Señor Jesús

Señor Jesús. Tú eres mi justicia así como yo soy tu pecado. Has tomado sobre Ti todo lo que soy y me has dado y cubierto con todo lo que Tú eres. Tomaste sobre Ti lo que Tú no eres y me diste lo que yo no soy

Y mientras yo dormía o bebía la cerveza de Wittenberg junto a mis amigos Philip y Amsdorf, la Palabra debilitaba al papado de forma tan grandiosa que ningún príncipe o emperador consiguió causarles tantas derrotas. Yo nada hice: la Palabra lo hizo todo

El corazón de un hombre es una rueda de molino que trabaja sin cesar; si nada echáis a moler corréis el riesgo de que se triture a sí misma

Cuando prosperan las escuelas, todo prospera

El pensamiento está libre de impuestos

La música constituye el mejor alivio para un hombre preocupado. Gracias a ella el corazón vuelve a estar contento, se reconforta y se renueva

La música es el arte de los profetas y el regalo de Dios

Aunque el final del mundo sea mañana, hoy plantaré manzanos en mi huerto

Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda

Todo lo que se hace en el mundo se hace por una esperanza

Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve

La humildad de los hipócritas es el más grande y el más altanero de los orgullos.

La superstición, la idolatría, y la hipocresía tienen grandes pagas, pero la verdad tiene que mendigar

La gracia se da para curar al espíritu enfermo, no para adornar a héroes espirituales

La música constituye el mejor alivio para un hombre preocupado. Gracias a ella el corazón vuelve a estar contento, se reconforta y se renueva

La felicidad es mi espada, y mi alegría, mi escudo

Al final, recordaremos no las palabras de nuestro enemigos, sino el silencio de nuestro amigos.

Temo más lo que está dentro de mí que lo que viene de fuera

La fe debe sofocar toda razón, sentido común y entendimiento

Cuando Dios construye una iglesia, el diablo construye una capilla

Ser cristiano sin orar no es más posible que vivir sin respirar.

No hay una relación, comunión o compañía más amorosa, encantadora y amistosa, que un buen matrimonio.

Doy gracias a Dios por mis opositores, pues ellos me han inclinado a buscar más ardientemente a Cristo en las Escrituras.

Si ustedes jóvenes fueran prudentes, el diablo no podría hacerles nada a ustedes, pero ya que no son sabios, necesitan de nosotros los viejos.

Paz, si es posible; la verdad, a cualquier costo.

La justicia es una cosa temporal que debe al final terminar; pero la conciencia es eternal y nunca morirá.

Hice una alianza con Dios: que El no me mande visiones, ni sueños, ni siquiera ángeles. Estoy satisfecho con el don de las Escrituras Sagradas, que me dan instrucción abundante y todo lo que preciso conocer tanto para esta vida cuanto para lo que ha de venir.

Un maestro que permanece mudo cuando se enseña el error, y no obstante pretende ser un maestro de la verdad, es peor que un fanático descarado y con su hipocresía hace más daño que un hereje… éstos no quieren ofender a nadie, o decir una palabra en favor de Cristo, o combatir al diablo y al mundo

La razón es el mayor enemigo que tiene la fe; nunca viene en ayuda de las cosas espirituales, sino que las más de las veces lucha contra la palabra divina, tratando con desdén todo lo que emana de Dios

La gracia se da para curar al espíritu enfermo, no para adornar a héroes espirituales

Sepan que están muy equivocados al tildarme de enemigo de la iglesia romana. No soy su enemigo sino que le profeso el más puro amor, así como también a la iglesia cristiana entera.

Destruid la Misa, y destruiréis al Papado.

Enfurézcase quien quiera, con tal de que yo no sea hallado culpable de haber guardado un impío silencio; pues soy plenamente consciente de ser un deudor de la palabra divina, por grande que sea mi indignidad. Nunca se ha podido discutir en serio el verbo divino sin ocasionar peligro y derramamiento de sangre.

La fe debe sofocar toda razón, sentido común y entendimiento.

Cuando nuestro maestro y Señor Jesucristo dice: ‘Arrepentíos’, quiere que toda la vida de los creyentes en la tierra sea de constante arrepentimiento.

El verdadero y auténtico tesoro de la iglesia es… el santo evangelio de la magnificencia y gracia de Dios.

Mi ejemplo es Cristo: él tampoco se cansa de llamar a sus enemigos generación de víboras, hipócritas, ciegos, hijos de Satanás.

Me he dedicado al estudio recogido, silencioso de la Sagrada Escritura, a fin de ayudar a quienes conmigo viven.

La palabra de Dios, que nos instruye en la libertad, no puede ser sujetada ni sujetarse a nada ni a nadie.

No pongas tu fe en quienes te ensalzan, sino cree a los que te humillan.

El pecado original es una corrupción tan profundamente mala de la naturaleza humana, que la razón no es capaz de reconocerlo, sino que es menester creer en su existencia según la revelación de la Sagrada Escritura.

Cuando la ley actúa sin el auxilio del evangelio, todo es muerte e infierno y el hombre se hunde en la desesperación.

Dios, gracias a Cristo, nuestro mediador, quiere considerarnos y de hecho nos considera ya justos y santificados. Si bien el pecado en la carne ni está borrado ni ha perecido, Dios no quiere imputárnoslo ni tenerlo en cuenta.

Creo que ni por mi propia razón ni por mis propias fuerzas soy capaz de creer en Jesucristo, mi Señor, y allegarme a él; sino que el Espíritu Santo me ha llamado mediante el evangelio.

Se santifica el nombre de Dios cuando la palabra divina es enseñada con pureza y rectitud y nosotros vivíamos santamente, como hijos de Dios, conforme a ella.

El evangelio es un discurso sobre Cristo; anuncia que es Hijo de Dios y se hizo hombre por nosotros, murió y resucitó y fue puesto como Señor sobre todas las cosas.

El evangelio en verdad no es un libro de leyes y mandamientos que existe para que nosotros obremos sino es un libro de promesas divinas, el en cual Dios nos promete, ofrece y da toda su bondad y favor en Cristo.

El cristiano es señor de todas las cosas y no está sujeto a nadie. El cristiano es servidor de todas las cosas y está sometido a todos.

El amor es servicial.

El alma puede prescindir de todo, menos la palabra de Dios; fuera de ésta, nada existe con qué auxiliar al alma.

Se considera en la Sagrada Escritura como el mayor castigo y como señal de la ira divina, si Dios retira a los hombres su palabra.

Para que te sea posible salir de ti mismo, esto es, de tu perdición, Dios te presenta a su amadísimo Hijo Jesucristo.

La fe… une al alma con Cristo, como la esposa se une con su esposo.

Al apropiarse Cristo del pecado del alma creyente en virtud del anillo de bodas de ésta, es decir, por su fe, es como si Cristo mismo hubiera cometido el pecado: de donde resulta que los pecados son absorbidos por Cristo y perecen en Él: que no hay pecado capaz de resistir la invencible justicia de Cristo.

Ya no es posible que el alma sea condenada por sus pecados, una vez que éstos también son de Cristo, en el cual han perecido.

Todos los cristianos son sacerdotes.

El cristiano no vive en sí mismo, sino en Cristo y el prójimo, en Cristo por la fe, en el prójimo por el amor.

Fuera de ti, Señor, nadie puede perdonar.

El corazón debería brincar y rebosar de puro gozo al poder poner en práctica lo que Dios ha ordenado.

Puede haber entre todos los nombres uno que nos relacione mejor con Dios que el nombre de Padre?

Todos los doctores de la Sagrada Escritura están de acuerdo en afirmar que la oración, por carácter y naturaleza, no es sino la elevación del corazón a Dios.

La primera y suprema de todas las buenas obras más nobles es la fe en Cristo.

Hay que escrudiñar la Escritura, no juzgar. Uno no debe ser maestro de la Escritura, sino su discípulo.

Como en la sociedad no necesitamos diariamente la compañía de todos los buenos amigos, sino la de algunos pocos y selectos, así debemos acostumbrarnos a los mejores libros, familiarizarnos con ellos y conocerlos a fondo.

Ser cristiano significa tener el evangelio y creer en Cristo.

La fe viene sólo del Espíritu Santo que la crea sin nuestra intervención y colaboración. Es la obra propia de Dios. No intervienen nuestras facultades y nuestro libre albedrío. Esta fe tolera solamente que el Espíritu Santo la moldee y la forme como el alfarero hace una vasija de barro o arcilla.

¡Hombre! ¿Qué estás haciendo? ¿No puedes pensar en otra cosa que en tus pecados, tu muerte y tu condenación? Aparta enseguida la vista y mira hacia acá al hombre llamado Cristo.

A uno Dios lo condena, y a otro lo justifica y los salva. No nos incumbe investigar por qué lo hace. Más bien hemos de aceptarlo y creer que no lo hace sin motivo cierto.

Sería un Dios pobre si tuviese que indicar a cualquier tonto la causa y darle cuenta por qué realiza esta obra o aquélla. Conformémonos con su palabra en la cual nos revela su voluntad. 38.- Todos los dones de Dios e instrumentos y habilidades naturales son perjudiciales en los impíos. En cambio, en los piadosos son saludables.

Me gustaría ver todas las artes, sobre todo, la música, al servicio del que la dio y creó.

Castillo fuerte es nuestro Dios, defensa y buen escudo.

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