¿Por qué salí del dispensacionalismo?

Hola amados hermanos. En este artículo, titulado “¿Por qué salí del dispensacionalismo?” queremos compartirles el testimonio de otro hermano, en este caso Arlington Vaca quien llegó a conocer mejor las Escrituras luego de leerlas desde una mejor perspectiva teológica que la del dispensacionalismo. Nuevamente, no pretendemos ofender a nadie como persona, aún cuando defendamos que algunas de las creencias dispensacionalistas son erróneas:

Quiero dedicar este artículo a mis buenos hermanos en la fe que aún son dispensacionalistas y explicarles porque salí del dispensacionalismo. Lo primero que debo decir es que no considero al dispensacionalismo una herejía, salvo sus formas extremas, en las cuáles, gracias a Dios, sólo una minoría en el cristianismo se encuentran. Sin embargo, aunque no considero al dispensacionalismo una herejía, sí considero que tiene consecuencias importantes en asuntos como la hermenéutica, la soteriología, la ética o la escatología cristiana, que afectan lamentablemente de forma negativa en la vida de la Iglesia, en la mayoría de los casos.

Mi trasfondo como dispensacionalista

Nací en un hogar católico y a mis 10 años comencé a asistir a una iglesia cristiana donde por la gracia de Dios fui convertido. Es una iglesia conservadora, donde se ama la Palabra de Dios, pero con muchas inconsistencias, entre ellas, el dispensacionalismo. Aunque como tal, casi nunca se hablaba del dispensacionalismo con ese término, todas sus implicaciones, especialmente escatológicas, siempre eran enseñadas. Viví aproximadamente 10 años en esa iglesia, en donde en varias ocasiones, pude recibir enseñanza acerca de libros como Daniel, especialmente su profecía de las 70 semanas, o Apocalipsis, desde la perspectiva dispensacional. También exposiciones o predicaciones acerca de pasajes como Romanos 11, 2 Tesalonicenses 2, el templo de Ezequiel, o algunos salmos mesiánicos y profecías de Isaías, que siempre fueron expuestas según la perspectiva dispensacional. Debo decir que quienes me enseñaron en la iglesia, siempre lo hicieron creyendo en forma sincera que lo que enseñaban era la interpretación correcta de la Biblia, y aún podrían llegar a decir, que sería la única correcta.

En esa iglesia, había algo que por desgracia es común en las iglesias de hoy en día, y es baja formación teológica, y en cierta manera; eso, sumado a muchos prejuicios, les impedía conocer que existen muchas interpretaciones diferentes a la dispensacionalista, y que están apoyadas con la Escritura. En esa iglesia, a quienes querían ser pastores o maestros, se les recomendaba un seminario, al que yo asistí también; seminario del cuál beben todas las iglesias afines, tanto al seminario como a esa iglesia, donde se forman en la doctrina dispensacional entre otras. Asistí unos 2 años de forma esporádica, y luego otros 2 en forma continua, aunque siempre lo hice de una forma informal, de manera que no era obligatorio para mi presentar exámenes o hacer los trabajos que se me pedían, principalmente porque mi tiempo no alcanzaba para hacerlo, pero también porque percibí desde el principio que el nivel no era muy alto.

Todo se resume en la hermenéutica

La principal razón para estudiar, era para formarme bien como cristiano, ya que no tenía de momento más aspiraciones ministeriales. Allí entonces pude conocer mucho más a fondo las doctrinas cristianas, entre ellas, por supuesto, el dispensacionalismo. En 2 ocasiones vino el maestro erudito Evis Carballosa, quien enseñó en ambas, el libro de Apocalipsis completo. Quienes han escuchado a este maestro, saben que es una persona sumamente persuasiva, y predica con tanta seguridad de lo que cree, que deja la impresión en el corazón que, si uno cree algo diferente, está negando la misma Biblia.

Por ese tiempo también fui expuesto a sus libros, especialmente su comentario a Apocalipsis. También recuerdo en ese tiempo que, viendo la clase de Daniel, fui expuesto a libros como “Eventos del Porvenir” por Dwight Pentecost. Ese libro impactó mucho en mi vida, puesto que es un libro extenso, erudito, con muchísima información bíblica y mucho soporte bibliográfico. Me di cuenta que ese libro, entre otros, era una base muy importante para todos los dispensacionalistas. Al leerlo, comprendí que detrás del sistema, había un asunto de hermenéutica, ya que le dedica buen tiempo a comparar la hermenéutica alegórica y la gramático-histórica. Pentecost, al igual que casi todos los dispensacionalistas, pretende demostrar el supuesto que la única posible interpretación derivada de la hermenéutica gramático-histórica, de la interpretación literal y natural es tan sólo el dispensacionalismo.

Él le dedica muchas páginas a atacar la postura reformada, acusándola siempre de cambiar la hermenéutica, e incluso tildando escuelas como el Amilenialismo como herejía. La impresión que deja Pentecost, es que cualquiera que niega el dispensacionalismo, está negando la Biblia, o está interpretando la Biblia como quiere, y eso quedó grabado en mi corazón.

También recuerdo que fui expuesto a un libro que por un tiempo fue mi favorito y es la teología sistemática de Chafer. Recuerdo que lo atesoraba tanto, que, aunque no lo tenía, en la biblioteca del seminario me pasaba leyéndolo, y lo quise comprar, pero cuando fui a la tienda no lo había, y aunque me recomendaron otras, no quería otras, ya que, para mí, sólo era válida la que expusiera la teología dispensacional.

En el seminario también vi el curso llamado “dispensaciones y pactos bíblicos” en donde fui instruido en el dispensacionalismo clásico, pero también fui expuesto a autores como Ryrie, Macarthur o Darby, muy respetados por ellos.

Recuerdo que en esa clase algunos hermanos no aceptaban aún el dispensacionalismo, y aún no entendía por qué, si me parecía tan bíblico. Tanto en el seminario como en la Iglesia se enfatizaba mucho el futurismo dispensacional y el rapto pretribulacional, de manera que todo esto formó en mí una formación muy fuerte a favor de esa doctrina, porque pensaba que era la única posible interpretación de la Biblia; a tal punto que creía que quien negara asuntos como el rapto pretribulacional era un hereje. Recuerdo que tuve la oportunidad de enseñar en la escuela dominical en la Iglesia, y enseñaba fuertemente la doctrina dispensacional.

Primeros indicios de que algo no estaba bien

Siendo ese mi trasfondo, mi formación y mi convicción, recuerdo que me sentía bien siendo dispensacionalista. No tenía reparos contra el sistema (porque aún no los conocía) y pensaba que en el futuro jamás abandonaría el dispensacionalismo. Recuerdo por ejemplo que justo después de leer a Pentecost, yo me dije a mi mismo: “Jamás me volveré en un amilenialista”.

También consideraba completamente improbable que yo aceptara la teología del pacto (aunque la desconocía). Dios sabe humillar a los soberbios, y tuve que tragarme mis palabras, puesto que yo no sabía lo que decía, tan sólo influenciado por ciertos autores y maestros, estaba rechazando lo que desconocía, por mis prejuicios y no con juicio justo.

El primer indicio de que algo estaba mal en el sistema dispensacionalista, comenzó en el mismo curso que recibí sobre “dispensaciones y pactos”. Recuerdo que el mismo maestro decía que “una de las piedras del zapato” del dispensacionalismo era el asunto del Nuevo Pacto. Por supuesto, hay una respuesta, que momentáneamente me satisfizo, pero cuando leía ciertos pasajes del Nuevo Testamento sobre el tema, me quedaban preguntas sin responder. Yo recuerdo que el maestro aún se arrogaba decir que cuando lleguemos al cielo, Dios abrazará a los dispensacionalistas, por haber interpretado correctamente la Biblia. En cierta manera, tal jactancia me inspiraba cierta desconfianza, aunque aún no tenía razones bíblicas para dudar.

Otro indicio de que el dispensacionalismo no sea un sistema correcto, o al menos el único, como pretendía serlo, es que cierto maestro nos hablaba levemente de la teología reformada y la teología del pacto. Él nos decía que en su iglesia llegó a aceptar diáconos que creían en la teología del pacto, y a mí me parecía algo extraño eso, pero también reconocía que yo no sabía nada de la teología del pacto. Él se limitaba a decir que era una teología bíblica, pero “peligrosa”.

El siguiente indicio vino por medio de un joven que era muy estudioso, y estaba en formación para ser pastor. Faltando muy poco para ser ordenado, salió a la luz que él se había vuelto “judío mesiánico”, y surgió un escándalo en las iglesias, ya que estaba trastornando la fe de muchos, e incluso lo logró. Pude hablar con él en varias ocasiones, y recuerdo que no tenía muchos argumentos para refutarle. Uno de los asuntos principales era el tema de la relación entre Israel y la Iglesia, así mismo como el tema del Nuevo Pacto. Las conclusiones a las que él llegaba, comenzaron a ser más razonables que las que me habían enseñado el dispensacionalismo. Por poco me persuade, pero con mucha oración, al evaluar todo lo que ellos enseñan, el Señor me libró de caer en ese grupo y me alejé de él. Esa experiencia me alertó mucho de escuchar a quienes venían con una doctrina diferente a la que yo había sido enseñado, y logró que me cerrara aún más en mis creencias, a pesar de no tener respuestas satisfactorias a todo.

Comienzo a informarme debidamente

Sin embargo, a pesar de mis creencias, el Señor tenía otros planes para mí. Resulta que llegó la época en que comenzó la gran controversia entre calvinismo y arminianismo tanto en Estados Unidos como en Latinoamérica, algo que se comenzó a ver aproximadamente desde 2008 en adelante. Por diversas razones, que valdrían la pena ser consignadas en otro artículo, llegué a aceptar la doctrina calvinista acerca de la salvación. Fue un proceso difícil, en el sentido que estaba demasiado alerta con cualquier cosa que no conocía, sin embargo, el peso de la Escritura pudo más que mis prejuicios doctrinales. De hecho, quise estudiar el calvinismo, únicamente con el propósito de refutarle, pero eso evidenciaba mi ingenuidad, puesto que yo fui quien terminó siendo refutado; porque a pesar de que el seminario donde estaba es muy cerrado en sus convicciones, siempre se alentaba a conocer lo que los demás decían, para no distorsionar sus posturas, sino hablar con propiedad contra ellas; pero paradójicamente, siguiendo su consejo, terminé aceptando una soteriología diferente a la que se me había enseñado.

La experiencia que tuve al aceptar las doctrinas de la gracia, también conocidas por el acróstico TULIP, fue humillante para mí, puesto que cuando más seguro me creía de haber llegado a conocer la verdad, Dios que sabe humillar a los soberbios, cambió mi forma de pensar únicamente por medio de su Palabra. Entonces comencé a interesarme mucho más en la teología reformada, ya que me daba cuenta, al comenzar a conocer sus autores y libros, que los reformados estudiaban muy seriamente la Palabra y eso llenaba mi hambre espiritual, que muchas veces era causada por la floja enseñanza dada en los púlpitos y aún en el seminario que me encontraba.

Recuerdo, que, por ese tiempo, muchísimos cristianos tanto en mi país como en el resto de Latinoamérica, llegaron también al conocimiento de las doctrinas de la gracia, lo que se puede llamar como el nuevo movimiento reformado. Fruto de eso, unos hermanos, que, de hecho, influyeron en mí para conocer las doctrinas de la gracia, me hicieron una pregunta que me hizo pensar y era: Si ya aceptaste el calvinismo ¿por qué sigues siendo dispensacionalista? Inicialmente no entendí, qué tenía que ver una cosa con la otra, y aún me generaba desconfianza tal cosa, por la prevención que tenía, y además porque descubrí que había hermanos que creían en las doctrinas de la gracia y que también eran dispensacionalistas. De hecho, los mejores maestros de la Biblia que hasta el momento conocía, eran dispensacionalistas. Pero, no obstante, la pregunta quedó en mí.

A todo o nada

Entonces fue cuando decidí encarar el asunto, y me dije: tengo que conocer la teología del pacto, puesto que en verdad no la conocía muy bien, para entenderla y poder refutarla con la Biblia, como pretendía refutar también el calvinismo antes. Lo poco que conocía de la teología del pacto, era lo que había recibido del seminario. Por ejemplo, Pentecost, a pesar de lo extenso de su escrito, tan sólo le dedica una página en su libro para hablar de la teología del pacto, y simplemente resumirla y descartarla de plano. Chafer, asimismo, le dedica muy poco espacio en su monumental obra, de manera que uno no puede conocer de primera mano lo que enseña la teología del pacto, si se guía tan sólo por esos autores.

Muy a menudo estos autores dispensacionales, cuando se refieren a la teología del pacto, lo hacen de una manera sumamente despectiva y arrogante, y por este prejuicio tienden a distorsionar lo que realmente dicen. De manera que mi búsqueda comenzó, investigando acerca de la teología del pacto. Pregunté a todos los maestros del seminario que pude, y a mi pastor, que me dieran información sobre lo que enseña la teología del pacto, porque quería estudiarla para evaluarla. Ninguno supo guiarme, y tan sólo me recomendaban sus libros de autores dispensacionalistas, pero yo quería autores que creyeran la teología del pacto, para leer de primera mano sus enseñanzas. Me decían que tuviera cuidado, porque era una teología “peligrosa” ya que no hacía distinción entre Israel y la Iglesia. Aún me sigo preguntando cuál es el peligro para el alma de no hacer esa distinción

Entonces supe que mi búsqueda tenía que hacerla por mí mismo, y gracias a Dios por internet, que fue el medio que Dios usó para completar mi búsqueda. Por ese entonces, no se conseguía prácticamente nada sobre el tema en ninguna página, y lo poco que encontraba era lo que otros dispensacionalistas decían. Pero cierta página comenzó a darme indicios, ya que hablaba del Nuevo Pacto, y daba pruebas de su cumplimiento en la Iglesia, lo cual refutaba el argumento dispensacional que Dios no había hecho ningún pacto con la Iglesia. Pero era insuficiente para mí, tenía demasiadas preguntas.

Oh gran sorpresa… el amilenialismo no alegoriza!!!

Fue entonces cuando después de mucha oración y ruego al Señor, pidiendo que me mostrara su verdad, encontré unos estudios del pastor Thomas Montgomery, acerca de los pactos bíblicos. Me emocioné mucho por esos audios y me dispuse a escucharlos. Recuerdo que me prometí que, si comenzaba a escuchar algo extraño, alegorizaciones raras, cosas que no tuvieran nada que ver con la Biblia, inmediatamente yo detendría el audio, y cerraría de una vez por todas el caso, tachando con conocimiento de causa la teología del pacto como un sistema anti bíblico. Pero tal cosa nunca sucedió. El maestro comenzó a enseñar y mostraba siempre con la Biblia por qué creía lo que creía y por qué rechazaba el dispensacionalismo.

Audio tras audio, se fue quitando mi prejuicio y me fui dando cuenta que nunca cambió su hermenéutica, por una alegórica, sino que hacía justicia a lo que decía el texto bíblico y nada más. Después de escuchar todo el estudio, aún no estaba convencido de que la teología del pacto fuera la enseñanza que explicaba toda la Biblia, puesto que tenía muchas dudas, principalmente escatológicas; sin embargo, comencé a ver que la idea de la unidad entre Israel y la Iglesia, no es arbitraria, sino que tiene mucho sustento bíblico. Como toda mi escatología estaba fundamentada en el dispensacionalismo, entonces me pregunté, si la teología del pacto es correcta, ¿cuál es la escatología correcta?

Entonces me di cuenta que Thomas Montgomery también tiene estudios acerca de Apocalipsis, lo cual me emocionó mucho, puesto que eso me ayudaría a discernir mucho más mis nuevos descubrimientos. Recuerdo que cuando estudié la teología del pacto, siempre creía que el nivel de estudio iba a ser menor, ya que el dispensacionalismo es un sistema muy complejo, pero me sorprendió que el nivel de estudio era mucho más profundo en la teología del pacto, y por eso al comenzar el estudio de Apocalipsis, tenía mucha expectativa. Conocía muy bien la profundidad e importancia del estudio de Apocalipsis para el dispensacionalismo, sobre todo con profesores de la talla de Evis Carballosa, así que me decía, que, si yo iba a cambiar mi postura, tendría que superar en profundidad lo que conocía, lo cual me parecía poco probable que sucediera, pero sucedió.

¿Así que hay otras interpretaciones del apocalipsis que no son futuristas?

Me sorprendió mucho conocer que existen más interpretaciones del apocalipsis aparte de la futurista, para entender el libro de Apocalipsis, y que todas tenían sustento bíblico. Fue humillante nuevamente para mí, ver mi ignorancia, y mis prejuicios, pero al mismo tiempo, una sensación de agradecimiento a Dios, por no haberme dejado simplemente en la ignorancia, sino haberme mostrado por medio de sus siervos estas cosas. El estudio sobre Apocalipsis, aunque no era completo, sí era profundo y extenso, recomendaba literatura, que estaba ansioso de leer, y poco a poco fui aceptando la teología del pacto.

Thomas Montgomery es premilenialista histórico, y me sorprendió ver que no todo el que cree en la teología del pacto es amilenialista, como se me había dicho, y eso ayudó a no tener tantos prejuicios contra ese pastor. Sin embargo, en ese momento, aún tenía muchas dudas, porque bueno, había comprendido un poco cómo es que alguien que cree en la teología del pacto, entendía el libro de Apocalipsis; pero aún me quedaba las dudas acerca del resto de profecía bíblica, y la que llegué a considerar “herética” escuela amilenialista. Ya comenzaba a sospechar, que esas etiquetas quizás no sean ciertas.

La verdad, a medias tintas, no es verdad

Estos descubrimientos hacían que me sintiera cada vez más incómodo en la iglesia donde estaba, puesto que la enseñanza no era profunda, y además era muy errónea. Pero al mismo tiempo, como todavía no estaba convencido de la teología del pacto, tampoco me sentía bien con la idea de irme a una iglesia reformada. Por eso es que decidí continuar en el estudio del Amilenialismo.

Una vez más, por ese entonces había mucha escasez de información para conocer de primera mano el Amilenialismo, ya que ni siquiera conocía en persona a un amilenialista. Nuevamente después de mucho ruego al Señor, me guió a un estudio, en una página de una iglesia reformada, acerca de escatología bíblica, y el pastor que enseñaba era Sam Waldron. Aún con prejuicios, pero cada vez menos, decidí escuchar toda la serie con el objetivo de evaluar el Amilenialismo.

Al igual que anteriormente, estaba dispuesto a abandonar el estudio si escuchaba algo contrario a la Biblia, si comenzaba a alegorizar, cosa que por la gracia de Dios nunca sucedió. Pude entender mejor el Amilenialismo y después, aunque aún con varias dudas, lo acepté.

Poco después conocí también un estudio reformado acerca de las semanas de Daniel, profecía demasiado importante para el dispensacionalismo, pero al superar nuevamente mis expectativas, y ver que en general la postura reformada no sólo es más profunda y bíblica, sino que es histórica, y que el dispensacionalismo en realidad viene siendo una novedad, culminé llegando a aceptar lo que jamás creí que iba a aceptar.

Fue así entonces que decidí irme de mi iglesia de toda la vida y buscar una iglesia reformada, porque quería ser más instruido en la verdad que acababa de descubrir. Recuerdo que cuando salí, mi pastor me dijo que no le dolía tanto que hubiera aceptado el calvinismo, como el hecho de haber abandonado el premilenialismo. Es increíble cómo para muchos la escatología es algo más importante que el mismo estudio de lo que es el evangelio.

Antes de irme, fui entrevistado por las causas para salir de la iglesia, y me di cuenta que, aunque tenía ya convicciones reformadas, aún no lograba transmitirlas con propiedad. Por eso es que decidí profundizar mi estudio, leyendo buena literatura, que con el tiempo fui conociendo, y esto cada vez más respondía a todas mis objeciones y veía con mayor claridad todas las inconsistencias del dispensacionalismo.

Palabras finales

Poco a poco me fui enfrentando cada vez más a quienes fueron mis influencias, como Carballosa, como Chafer, Ryrie, Macarthur, y poco a poco al ir comparando sus mejores argumentos, sus mejores libros, artículos, publicaciones, y al ir conociendo también el griego bíblico, y refinando mi conocimiento teológico, comprendí que finalmente el dispensacionalismo es un sistema insostenible con la Escritura. Tiene además una historia de dudosa reputación, y que ha llevado a muchos cristianos a enfatizar asuntos que la Biblia no enfatiza y a dejar de lado ciertas responsabilidades que la Biblia ordena, y por lo tanto aliento a todo el que me lee, que conozca a fondo esta discusión, con libros de primera mano, con personas que tengan convicciones de cada escuela, y todo lo compare con la Escritura, y siempre acompañado de oración ferviente al Señor para que Él sea el que nos ilumine y nos lleve al conocimiento de su verdad.

Finalizo este artículo diciendo que este breve testimonio es tan sólo eso, una historia de lo que Dios hizo en mí; pero que sólo deben confiar en lo que ven que la Biblia enseña como bíblico, pero que evalúen todas las posibilidades, conozcan lo que existe, y vivan conforme a la verdad bíblica que el Señor les muestra. ¡Dios les bendiga!

Nota de los responsables del blog. 

Alguna vez, al disentir sobre cuestiones teológicas con un hermano, me preguntaron “¿cómo te atreves a contradecir lo que dice X teólogo? ¿Acaso sabes más que él?. Creo que una mejor pregunta sería ¿por qué X teólogo cree saber más que todos los teólogos que existieron en los 2000 años de iglesia que le precedieron osando inventar doctrinas jamás antes enseñadas? ¿Porque el dispensacionalismo niega muchas de las verdades que con su propia vida defendieron los teólogos de los primeros siglos? ¿Acaso los teólogos dispensacionalistas conocen más que los mismos discípulos de los apóstoles y lo que ellos transmitían de lo enseñado por los apóstoles? ¿Y qué decir de los teólogos de todas las épocas de la iglesia? ¿Acaso dice la Biblia que en los días postreros corregirían la doctrina o los maestros se desviarían de ella amontonando almas alrededor de ellos?

Somos conscientes que ningún teólogo es dueño de la verdad y mucho menos que sean la vara contra la cual medir nuestras opiniones, solo la Palabra de Dios es verdad. Sin embargo, queremos llamar la atención de los lectores con lo siguiente: ¡Cuidado con las doctrinas modernas nunca jamás enseñadas por los primeros maestros y teólogos del cristianismo! La Biblia no afirma que con el correr de los años se producirán mejores herramientas para establecer nuevas y mejores doctrinas. Todo lo contrario…. ¡Afirma que producirá más falsos maestros y que tendrán éxito en ser mayoría! 2 Ti 4.3-4

Como dijo Arlington, no consideramos el dispensacionalismo una herejía pero tenemos razones sobradas para habernos salido de él .

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